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Reciclado de plástico

27 de Octubre 2019

Rosarinas Juntaron Botellas para reciclado

En Semana Santa, Paula, Marina, Lourdes y Muriel fueron a pasar el fin de semana al Valle de Punilla, en Córdoba. Después de comer galletitas, buscaron un tacho de basura en el hostel en el que se hospedaban en San Marcos Sierras; pero el dueño del lugar les pidió el paquete para “guardarlo en una botella”. De allí, surgió un movimiento que no para de crecer en Rosario y con el que ya se sacaron, en cinco meses de trabajo voluntario, 15 toneladas de plástico de las calles gracias a las ecobotellas.
La recolección se puso en movimiento en mayo a la par de la creación de la cuenta de Instagram (@ecobotellasrosario), que en los primeros días reunió alrededor de mil seguidores y hoy tiene unos 23.600 usuarios que siguen el día a día de las cuatro amigas.
Paula Laus (28), Marina Roldán (26), Lourdes Caballero (28) y Muriel Gervasoni (28) se conocen de diversos lugares, pero el punto de convergencia fue la universidad pública: todas son ingenieras industriales, recibidas en la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (Fceia) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Justamente, los primeros ecopuntos (lugares donde se pueden dejar ecobotellas armadas) fueron en la misma Fceia, además de las facultades de Ciencias Económicas, Bioquímicas, Derecho y Ciencia Política y en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN); también, en el local de Creo, la agrupación política fundada por Pablo Javkin, el intendente electo.
“Nos contactaron los centros de estudiantes después de ver la movida en Instagram. Está buenísimo porque la facu es un lugar de mucho paso de gente”, expresa Marina. Desde las facultades les avisan “más o menos, cada diez días” para que pasen a buscar las botellas que juntan, “que son muchas”, según cuenta Lourdes.
“La primera vez fuimos en un auto y ahora vienen voluntarios que convocamos por Instagram para que nos den una mano. Pedimos ayuda y la gente responde muy bien y rápido”, agrega.
El primer envío lo hicieron el viernes de la semana pasada, con 13 bolsones (usados para materiales de construcción) que contuvieron una parte de las 30 mil ecobotellas juntadas en estos cinco meses de trabajo. En total, recolectaron 15 toneladas de plástico para reciclar.
La base de la actividad son las donaciones de gente que también cree, como ellas, que es momento de hacer algo por medio ambiente y no continuar con un sistema que sigue contaminando. Esa ayuda se representa en los bolsones que le donaron para contener las ecobotellas, los voluntarios que ayudan a cargar y descargar, y las personas que brindaron sus autos para llevar la carga hasta el galpón de Vía Cargo (Presidente Perón 5700), empresa que, también de manera voluntaria, se ofreció a llevar todo gratuitamente hasta Bernal (Buenos Aires), donde se ubica la empresa que acordó con las chicas una retribución a cambio del material recolectado y enviado.
“Hay un acuerdo con la empresa para que esto sea un sistema de intercambio: de una determinada cantidad de toneladas, hay una retribución en agradecimiento que no es monetaria, sino con alguno de los elementos que hacen”, detallan. Ese producto terminado puede ser desde un tacho de basura hasta un juego completo de plaza. Lo que sea, será donado por las chicas al hospital Roque Sáenz Peña.
Freno para avanzar
Por el momento frenaron la recolección de botellas por la gran cantidad que sumaron en poco tiempo. Todavía quedan bolsones, para mandar a Buenos Aires, en el lugar de acopio actual, en algunos ecopuntos y hasta en las casas de Marina y Lourdes, quien tiene una habitación destinada a eso y que iba a ser el punto inicial de acopio.
“Dijimos de frenar el acopio para pensar cómo seguirlo”, afirma Lourdes, a lo que Paula agrega: “La idea es buscar una solución sostenible a largo plazo”. “Queremos terminar de mandar lo que tenemos y reorganizarnos. Queremos cerrar la cuestión logística”, dice Marina.
Es por eso que están en búsqueda de un nuevo lugar para acopiar. Por ahora, les prestaron un sector de la casona del Partido Demócrata Progresista, en Entre Ríos al 1400; sin embargo, ya les avisaron que van a precisar ese espacio limpio para fines de año. “La urgencia es encontrar un nuevo lugar de acopio que no sea transitorio. Por eso estamos repensando todo, el impacto fue muy grande y está buenísimo porque la gente está tomando conciencia”, dice Marina.
También se encuentran en búsqueda de productores locales que realicen un proceso igual o similar al que se hace en la empresa a la que envían las botellas en Bernal, para que el desarrollo sea netamente local.
Por eso, hay empresas locales que están haciendo pruebas. Paula explica: “Hay tres empresas de acá que se llevaron algunas botellas para probar meterlas en su proceso. Si da todo bien, vamos a hacer más pruebas y mandárselas a ellos”.

Buscar la alternativa
“El principal beneficio del formato es para la logística: mayor volumen y menor espacio. En Buenos Aires hay voluntarios que abren las botellas y separan lo que hay adentro. La botella va a una cooperativa y los residuos plásticos los usa la empresa”, cuenta Lourdes.
De hecho, remarca que la ecobotella sirve para cuantificar la cantidad de plástico que se consume diariamente y, como puntapié, utilizar el impacto visual del recipiente para tomar medidas y disminuir el consumo.
“Buscamos que se reduzca el uso del plástico y, con lo que no se puede, se arme la ecobotella”, dice Marina, mientras Paula complementa: “El plástico se convierte en microplástico, no se degrada nunca y después pasa a la cadena alimenticia. En teoría, comemos una tarjeta de crédito por semana”.
“Nosotras insistimos en que la idea no es hacer la ecobotella, sino que la gente busque otra alternativa para no consumir plástico”, añade.
Aún falta trabajo. Entre los bolsones que quedan, Lourdes dice: “Es un esfuerzo, pero juntamos 30 mil botellas y sacamos miles de kilos de la calle. El aporte de cada uno suma”. Un esfuerzo que ya lleva 15 toneladas a favor del medio ambiente.

Fuente: La capital (Tomi Barrandeguy)

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